Qué parte del sistema nervioso interviene en una respuesta de lucha o huida

SIST. DIGESTIVO Y SIST. NERVIOSO, JUNTOS PERO NO REVUELTOS - Vitamsana

Los trastornos gastrointestinales funcionales afectan a 35% a 70% de las personas en algún momento de la vida, las mujeres más a menudo que los hombres.

Estos trastornos no tienen una causa física aparente, como infección o cáncer, pero provocan dolor, hinchazón y otras molestias.

Múltiples factores – biológicos, psicológicos y sociales – contribuyen al desarrollo de un trastorno gastrointestinal funcional. Sin embargo, numerosos estudios han sugerido que el estrés puede ser particularmente importante.

La relación entre el estrés ambiental o psicológico y la angustia gastrointestinal es compleja y bidireccional: el estrés puede desencadenar y empeorar la gastrointestinal y otros síntomas, y viceversa.

Por lo tanto es de vital importancia recuperar el sistema digestivo reforzando sus mucosas, los enzimas y la microbiota (este es uno de los puntos mas importantes) y entender los patrones de nuestra mente y nuestras emociones (cada uno tiene los suyos) para poder hacer que trabajen de manera amable con nosotros, nuestro cuerpo. Esta es la razón por la cual es importante trabajar el sistema nervioso en conjunto con el sistema digestivo si queremos recuperarnos del trastorno gastrointestinales.

Si te sientes hinchado, con gases, malas digestiones, diarrea, estreñimiento, falta de energía y/o eres una persona que siempre eres negativa, emocionalmente baja/o, siempre tienes miedo, poco confianza en ti mismo… esto dará resultado a una situación de salud pobre. Puedes tener algunos de los conceptos descritos, todos o combinaciones de ellos pero si te sientes identificado te recomiendo que sigas leyendo para que veas como a nivel científico se relaciona lo dicho.

UN SEGUNDO CEREBRO

Las funciones que sostienen la vida, como la respiración, los latidos del corazón, la presión arterial y la temperatura corporal, están reguladas a través del sistema nervioso autónomo. Esta compleja red de nervios se extiende desde el cerebro a todos los órganos principales del cuerpo y tiene dos divisiones principales. El sistema simpático nervioso que sistema desencadena la respuesta “pela o huida”. El sistema nervioso parasimpático calma el cuerpo después de que el peligro ha pasado. Tanto el sistema nervioso simpático como el parasimpático interactúan con otro sistema menos conocido del sistema nervioso autónomo, el sistema nervioso entérico, que ayuda a regular la digestión.

El sistema nervioso entérico a veces se conoce como “un segundo cerebro” porque depende de los mismos tipos de neuronas y neurotransmisores que se encuentran en el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal).

Después de sentir que la comida ha entrado en el intestino, las neuronas que revisten el tracto digestivo señalan a las células musculares para iniciar una serie de contracciones intestinales que impulsan a los alimentos más lejos, descomponiéndolos en nutrientes y desechos. Al mismo tiempo, el sistema nervioso entérico usa neurotransmisores como la serotonina para comunicarse e interactuar con el sistema nervioso central.

Este “eje del intestino cerebral” ayuda a explicar por qué los investigadores están interesados ​​en comprender cómo el estrés social o psicológico podría causar problemas digestivos.

Cuando una persona se estresa lo suficiente como para desencadenar la respuesta de lucha o huida, por ejemplo, la digestión se ralentiza o incluso se detiene para que el cuerpo pueda desviar toda su energía interna hacia una amenaza percibida.

En respuesta a un estrés menos severo, como hablar en público, el proceso digestivo puede ralentizarse o interrumpirse temporalmente, causando dolor abdominal y otros síntomas de trastornos gastrointestinales funcionales.

Por supuesto, también puede funcionar a la inversa: los problemas gastrointestinales persistentes pueden aumentar la ansiedad y el estrés.

VISIÓN A TOM AR

Nuestra visión del cuerpo debería cambiar hacia la de un ser compuesto de millones de células que se comunican entre si para actuar como un todo, nuestro cuerpo es como una comunidad de vecinos o los habitantes de una ciudad. Los ciudadanos usamos internet, el lenguaje oral, las cartas, los mensajes, el tacto para relacionarnos y coordinarnos entre nosotros. El cuerpo utiliza otro tipo de mensajes o lenguaje para coordinar el funcionamiento.

Este lenguaje lo componen todas estas sustancias (hormonas, neuropéptidos, neurotransmisores, citocinas, peptidos digestivos y otros cientos que se van descubriendo continuamente). Cada una de ellas tiene un significado para la célula “me hace falta mas agua”, “tengo demasiado estrés”, “necesito un descanso”, “tengo hambre”, “estoy deprimido”, “he comido mucho azúcar”, “necesito dormir”, “a la carga que nos atacan”, “esta situación no me conviene” o “esto está demasiado sucio, necesitamos limpiar”… hay que estar atentos a los mensajes que envía el cuerpo cuando tenemos síntomas y enfermedades.

Nuestro cuerpo funciona como un todo interconectado entre sí y con el medio que le rodea.Cuando una parte enferma no es sólo porque esa parte está enferma, si no que es la manifestación de un desequilibrio en todo el sistema “cuerpo humano” que se manifiesta en ese síntoma o enfermedad.

El desequilibrio ha de verse en un contexto más amplio, en un sistema que incluye la micro salud (la del ser humano que enferma, la psique y cuerpo) y la macro salud (la del entorno que le rodea, incluida las relaciones personales, el entorno social, laboral, el barrio, la ciudad, el país, el planeta y el medio ambiente donde vive la persona). Ambos se encuentran influenciados entre si.

Cuando alguna de estas partes falla, desequilibra al resto produciendo como consecuencia y manifestación esa enfermedad. El cuerpo y su entorno forman una unidad que condicionan el estado de salud y enfermedad. Y el síntoma o enfermedad es solo un aviso que nos dice que algo falla en algún punto del sistema, al contrario que el modelo biomédico que solo ve al órgano enfermo.

No nos enferma el estómago o el riñón de forma aislada, sino todo nuestro cuerpo e incluso todo nuestro entorno. Podemos tener un conflicto laboral con nuestro jefe o un problema de relación con nuestro marido, que nos produce estrés, frustración y ansiedad. Esto modifica el funcionamiento del sistema nervioso, altera las secreciones de hormonas, de adrenalina, disminuye la serotonina… Como resultado se puede producir insomnio, dolor de cabeza, dolor de estómago, una ulcera o crisis de migrañas. Si me centro sólo en el dolor de cabeza y doy un analgésico, o en la úlcera y le doy un omeprazol, sólo soluciono el síntoma pero no la causa y ese cuerpo sigue en desequilibrio y seguirá enfermando.

El entorno medioambiental puede ser también el desencadenante de enfermedades a nivel de la población, por ejemplo contaminacion ambiental, ciudades sin naturaleza, entornos laborales en edificios cerrados sin conexión con aire ambiental o luz natural etc etc.

Al mismo tiempo, cuando se toma un medicamento para tratar una parte del cuerpo, éste puede tener un efecto perjudicial sobre otro órgano. Por ejemplo, protectores de estómago que producen a largo plazo osteoporosi, o medicamentos como el paracetamol pueden causar insuficiencia hepática aguda. Los medicamentos pueden ser remedios puntuales mientras solucionamos la causa real, pero a la larga o la solucionamos o acaban haciéndonos daño por otro sitio.

Si queremos que una persona se cure o permanezca sana debemos cambiar el entorno en que se produjo esa enfermedad (factores sociales, psicológicos, relaciones, dieta, hábitos de vida) o de lo contrario, la enfermedad volverá a aparecer al reincorporar a la persona a su entorno (por ejemplo después de una baja), tras el tratamiento o a pesar del tratamiento. O se quita el estrés o se cambia la forma en que la persona vive ese estrés.

SISTEMA DIGESTIVO (CUERPO) Y SISTEMA NERVIOSO (MENTE): LA CONEXIÓN

Ahora mismo vamos a explicarlo todo muy simplista para poder entender la conexión. El cuerpo diremos que lo representa el sistema digestivo y la mente-emociones el sistema nervioso. Pero todo es un poco más complicado pero para ver la conexión nos servirá.

SISTEMA DIGESTIVO

El sistema digestivo es uno de los sistemas más importantes de todo el cuerpo – si su cuerpo no puede digerir y absorber los nutrientes y eliminar los productos de desecho, entonces es casi imposible lograr una salud óptima.

La función apropiada del intestino es fundamental para hacer frente a lo que puede ser enfermedades aparentemente no relacionadas. Si el intestino no es feliz, el cuerpo no es feliz.

Los alimentos que comemos pasan a través de una serie de diferentes procesos a su paso por los distintos órganos de nuestro sistema digestivo. Desde la boca hasta el intestino se somete a las acciones de muchos diferentes enzimas digestivas y bacterias que los dividirán en una forma para que puede ser utilizados por nuestro cuerpo. La comida digerida se absorbe a través de las paredes de los intestinos al torrente sanguíneo, lo que lleva a los órganos y tejidos para la energía, el crecimiento y la reparación. Residuos no digeridos de los alimentos y otros productos de desecho del cuerpo se llevan hasta el recto, donde son eliminados por la acción de los intestinos.

Además de estas funciones vitales de las paredes intestinales están revestidos con células y vasos linfáticos que juegan un papel muy importante en nuestras defensas inmunitarias.También residen allí millones de bacterias beneficiosas que nos ayudan a absorber nutrientes y nos protegemos contra los microbios indeseables.

Cuando algo sale mal durante el proceso de la digestión, no sólo afecta a los intestinos, sino que puede tener una amplia gama de efectos en el resto del cuerpo. Puede afectar el sistema inmunológico, la absorción de nutrientes, las alergias, la salud de la piel, la inflamación y la producción de energía.

Incluso si comes lo que tu consideras ser una dieta ideal, si tu cuerpo no está rompiendo, absorbiendo y utilizando los nutrientes, no importa que alimentos pongas en tu plato porque tu cuerpo no será capaz de utilizarlos.

Por ejemplo, la mala función de la enzima digestiva puede conducir a problemas para descomponer los alimentos que a su vez puede contribuir a la indigestión, gases, hinchazón y estreñimiento.

Otro ejemplo seria al tomar ciertos medicamentos comunes pueden suprimir el ácido estomacal y hacer que la digestión sea peor, y a limitar la capacidad del cuerpo para absorber los nutrientes como el calcio, por ejemplo.

Si está sufriendo de una mala digestión puede experimentar síntomas tales como:

  • Distensión
  • Flatulencias e eructos.
  • Reflujo
  • Mal aliento
  • Fatiga
  • Dolores de cabeza, migrañas
  • Nauseas y vómitos
  • Estreñimiento, diarrea, síndrome del intestino irritable
  • Enfermedad Inflamatoria Intestinal: la enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa
  • Disbiosis intestinal (desequilibrios microflora intestinal o sobrecrecimiento cándida intestinal)
  • Alergias a los alimentos
  • Síndrome de intestino permeable
  • Úlceras
  • El reflujo ácido / Acidez
  • La indigestión, gases, hinchazón
  • Enzima insuficiencia pancreática
  • Problemas de la vejiga
  • Hepatitis, congestión hepática o hígado graso
  • La diverticulosis o diverticulitis
  • etc

Otras síntomas o enfermedades relacionadas indirectamente con el sistema digestivo:

  • Enfermedades autoinmunes
  • Alergias
  • Enfermedades de la piel
  • Las migrañas y dolores de cabeza
  • Fatiga
  • Ganancia o pérdida de peso
  • Dolor en las articulaciones, artritis
  • Confusión mental-emocional
  • Etc

SISTEMA NERVIOSO

El sistema nervioso: “genera” la mente, las emociones, el control de las funciones de los órganos y controla las secreciones hormonales y de otras sustancias reguladoras. Todas estas funciones se influencian entre si.

El principal regulador de todo el cuerpo humano es el sistema nervioso que actúa como director de orquesta que controla todo, incluso regula parte del funcionamiento del sistema inmune. El sistema nervioso podemos dividirlo en dos grandes partes.

  1. Sistema nervioso central(encéfalo, tronco del enféfalo, cerebelo y medula espinal)
  2. El sistema nervioso periferico (SNP)(ganglios y nervios que salen y entran de la médula y que llegan a todos los órganos, sentidos, músculos y piel) que se a su vez se divide en:
    1. SNPmotor: controla los movimientos
    2. SNPsensitivo: recoge la información de los sentidos y la sensibilidad tanto consciente (piel) como inconsciente (de las vísceras, órganos, músculos y articulaciones)
    3. Sistema Nervioso Vegetativo (o sistema nervioso autónomo SNA).Es el encargado de controlar todas las funciones automáticas del cuerpo, como la digestión, el ritmo cardiaco, el respiratorio, glándulas, parte de las secreciones hormonales y neuropetídicas…
      1. Sistema nervioso simpático:actividad y alerta.
      2. Sistema nerviosoparasimpático:relajación descanso.
      3. Sistema nervioso entérico: se encarga de controlar directamente el sistema gastrointestinal.

El sistema nervioso es donde se expresa nuestra mente y nuestras emociones, regula el funcionamiento de los órganos y visceras, sistema cardiovascular, la respiración y el control central de las secreciones hormonales de las glandulas endocrinas (por ejemplo el estres y la ansiedad aumentan el cortisol, la cortisona humana). Ambas funciones del sistema nervioso, la mental y la reguladora están influenciadas entre si mutuamente.

El estado de nuestra mente, nuestras percepciones y emociones se refleja en el resto del organismo mediante la secreción de neuropeptidos, neutrotransmisores y hormonas que actúan sobre todas las células del organismo e incluso modula la respuesta inmune, hasta el punto que es posible condicionar respuestas inmunitarias mediante condicionamiento clásico. El sistema nervioso conecta directamente nuestra mente y nuestras emociones con los efectos en el organismo de las mismas.

Para simplificar la cosa diremos que encéfalo (Parte central del sistema nervioso de los vertebrados, encerrada y protegida en la cavidad craneal y formada por el cerebro, el cerebelo y el bulbo raquídeo.) dispone de una zona consciente, la corteza que genera los pensamientos, y otra inconsciente, que corresponde a todo lo que está por debajo de ella, controlando el resto de funciones del organismo y generando las emociones por la amígdala, todo lo que no hacemos o sentimos de forma consciente. Ambas partes están íntimamente interconectadas y se influyen mutuamente. Lo consciente influye a lo inconsciente y viceversa.

El sistema nervioso vegetativo es el gran desconocido y frecuentemente infravalorado de los médicos. Sabemos que está ahí, que es el responsable de que TODO el organismo funcione coordinadamente y que se adapte continuamente a las necesidades del medio, que es el responsable de un gran número de patologías y síntomas, pero hemos aprendido muy poco a manejarlo y regularlo. Lo que muchos no saben es que el propio sistema es capaz de perpetuar enfermedades incluso aunque los factores que la ocasionaron hayan desaparecido, por una especie de memoria y condicionamiento aprendido.

Nuestra parte consciente genera el flujo del pensamiento, nuestra mente, nuestra conversación interna. Nuestros pensamientos generan emociones (casi siempre, antes de una emoción ha existido un pensamiento, la mayoría de las veces por patrones de pensamientos automáticos condicionados por el aprendizaje y la experiencia previa).

Las emociones y la amígdala, se encuentran en un punto intermedio conectando nuestro pensamiento con nuestro cuerpo y conformando el otro gran regulador del organismo.

Son ellas las que activan o desactivan el sistema nervioso vegetativo(más simpático, más parasimpático). Cualquier pensamiento que tengamos, automático o voluntario, genera un tipo de emoción que impregna el comportamiento de nuestro sistema nervios vegetativo y modifica el funcionamiento de nuestros órganos, contrayendo partes del cuerpo, aumentando la secreción de ácido del estómago, la frecuencia cardíaca, la respiración, produciendo espasmos en el intestino, haciéndonos sudar, sonrojándonos, llorando, de vísceras huecas…

Todo lo que pensamos y sentimos afecta en mayor o menor medida a nuestro cuerpo. Si los pensamientos y emociones son continuamente “negativos” (en realidad no suelen ser malos de por si, sólo si se vuelven desadaptados si persisten en el tiempo innecesariamente) nuestros órganos, nuestros músculos, nuestras vísceras están continuamente funcionando de forma forzada, adaptándose a una situación de estrés permanente que acaba por hacerlos enfermar. Por ejemplo:

  • Si pienso que me persiguen y siento miedo, mi corazón se acelera, me sudan las manos, se me seca la boca, me dan diarreas o se me contraen los músculos del cuerpo
  • Pienso que soy afortunadoy mis músculos se relajan, siento bienestar, mi tensión desciende mi cuerpo se oxigena y mi respiración se hace más profunda.

Las funciones digestivas están controladas de forma automática por el sistema nervioso autónomo y por tanto muy influenciado por el nivel de activación emocional, la adrenalina, el estrés o las técnicas de relajación.

La mayoría de los trastornos funcionales del sistema digestivo están muy vinculados a la esfera emocional: Síndrome intestino irritable, la dispepsia (desde digestiones pesadas, saciedad precoz, sensación de ardor o dolor estómago, hinchazón abdominal) empeoran en situaciones de estrés emocional y mejoran en épocas de estabilidad y con técnicas de relajación.

El estrés agudo en cambio se relación con mayor incidencia de infartos de miocardio e ICTUS.

La respiraciónejerce un poderoso control sobre todo el sistema autónomo y deberíamos aprender a utilizarla a nuestro favor.

Si no somos consientes de ella, se acelera y se hace superficial en momentos de estés, prisas, preocupaciones o miedo (el miedo es la principal emoción que está detrás de muchos de los problemas emocionales, “La felicidad es la ausencia de miedo”) y se enlentece y profundiza en situaciones de relax, bienestar, distracción. Podemos usarla a nuestro favor si somos conscientes de ella para producir relajación en el organismo. Si alargo la respiración, la enlentezco y la hago más profunda el sistema nervioso se relaja y se disipan las emociones negativas. Nos ayuda a conectar con nuestro yo y a desidentificarnos de nuestras emociones cuando éstas ya no son necesarias.

CONEXIÓN SISTEMA DIGESTIVO Y SISTEMA NERVIOSO

El sistema digestivo posee una red extensa de neuronas (100 millones), que van del esófago al ano, se describe como el sistema nervioso entérico (SNE), sus neuronas se organizan en dos plexos:

  • Plexo mientérico (Auerbach). Las moto neuronas, neuronas sensitivas e interneuronas, transmitien estímulos nerviosos a las células musculares de la capa muscular propia, controlando el movimiento peristáltico.
  • Plexo submucoso (Meissner).Las moto neronas controlan la secreción mediante la transmicion de estímulos nerviosos a las células secretoras de la mucosa, así como controlan el movimiento de la muscular de la mucosa.

El sistema nervioso entérico (SNE) es una subdivisión del sistema nervioso autónomo que se encarga de controlar directamente el aparato digestivo. Se encuentra en las envolturas de tejido que revisten el esófago, el estómago, el intestino delgado y el colon.

El SNE es un sistema nervioso independiente que controla y coordina la motilidad, el flujo sanguíneo y la secreción gastrointestinal. La función independiente del SNE se origina de la actividad coordinada de las neuronas sensiorales, interneuronas y neuronas motoras. Los programas del SNE reciben instrucciones del sistema nervioso central por medio de las fibras eferentes y aferentes pertenecientes al sistema nervioso autónomo, lo cual evidencia su actividad como parte de un sistema nervioso que actúa en forma integral.

Curiosamente, ese sistema interviene en muchas de las funciones relacionadas con la nutrición, ayudando a la absorción de alimentos, y estableciendo una barrera defensiva para nosotros, ya que la nutrición es una de las misiones fundamentales para la supervivencia junto a la respiración.

Además, el Sistema Nervioso Entérico interviene en el procedimiento de moléculas y neurotransmisores, como la serotonina, —la que nos hace estar contentos y con buen ánimo— de la cual, hasta el 90% se produce en este Sistema Nervioso. ¿Será por eso que después de comer estamos contentos y relajados?

Los neurotransmisores son las sustancias químicas que intervienen en la transmisión de la información entre las neuronas de nuestro cerebro, son los responsables de las diferentes funciones mentales: memoria, atención, estado de ánimo, etc. Muchas de ellas proceden de forma muy directa de los nutrientes que obtenemos de los alimentos.

Estos nutrientes sufren una serie de transformaciones por parte de las células intestinales y la flora intestinal. De aquí se obtienen una serie de sustancias que alcanzan nuestro cerebro por vía nerviosa o sanguínea.

Por ejemplo la serotonina, un neurotransmisor que influye en nuestro estado de ánimo, procede de una proteína que obtenemos de los alimentos, el triptófano. Por lo tanto, cuando la flora intestinal se altera puede repercutir en nuestra función mental.

La acumulación de pruebas apuntan que el microbioma intestinal tiene un papel importante en la regulación del funcionamiento del eje cerebro-intestino. Se está haciendo evidente que la influencia microbiana en el metabolismo del triptófano y el sistema serotoninérgico puede ser un nodo importante en dicha regulación. El sistema serotoninérgico puede ser vulnerable a los diferentes patrones de colonización microbiana a lo largo de la vida.

En el caso de la Dopamina,otro neurotransmisor,se está estudiando su papel en la protección gastroduedunal y sobre el control de la ingesta de calorías. Es secretada cuando un alimento nos gusta.

Las alteraciones en la expresión central del receptor de GABA, otro neurotransmisor, están implicados con las patologías de la ansiedad y la depresión. Los lactobacilos rhamnosus y bifidobacterium dentium, son capaces de transformar el glutamato, un aminoácido que forma parte de las proteínas que ingerimos con la comida en GABA. Se están estudiando estas bacterias intestinales en ratones, y lo resultados ponen de relieve el importante papel de las bacterias en la comunicación bidireccional del eje intestino – cerebro y sugieren que ciertos microorganismos pueden llegar a ser complementos terapéuticos útiles en los trastornos relacionados con el estrés como la ansiedad y la depresión .

Muchos estudios dejan ver claramente que enfermedades como la ansiedad, la enfermedad de Parkinson, la demencia y otros trastornos neurodegenerativos pueden tener su origen en el intestino en general y en el SNE en particular.

Los psiconeurotrasmisores parecen llegar al cerebro mediante varias vías a través del intestino y de esta manera afectan la función del cerebro de tal modo que pueden producir varios trastornos. Curiosamente, el uso de probióticos mejora significativamente estos trastornos .

En cierto modo, la manera de sentir y de pensar está íntimamente relacionada con nuestra alimentación y por eso se nota tanto cómo nos afectan los distintos alimentos que tomamos y cómo los tomamos.

Por eso es tan importante que se coma relajado, despacio, con consciencia de que estamos comiendo y no distraernos viendo la TV o haciendo otra cosa al mismo tiempo.

Lógicamente, este segundo cerebro (así se le llama el SNE) no piensa en una forma tan compleja como el de la cabeza pero se encarga de funciones vitales como el proceso de digestión de alimentos y de segregar las sustancias químicas necesarias para la misma así como para la correcta extracción y aprovechamiento de los nutrientes y vitaminas que necesitamos para sobrevivir.

Normalmente, la mayor parte de las señales que son transmitidas del sistema digestivo al cerebro no alcanzan el nivel de conciencia. Sin embargo, la información visceral continuamente es procesada en regiones subcorticales del cerebro, como el sistema límbico, y en centros neuroendocrinos y del sistema nervioso autónomo en hipotálamo y tallo cerebral. En condiciones patológicas, las señales del intestino pueden alcanzar la corteza dando origen a la sensación de nausea, disconfort o dolor.

Cuando tenemos el estómago vacío, nuestro cuerpo está en un estado de comportamiento “más agresivo”. Esto parece estar motivado porque el triptófano, que incorporamos a nuestro cuerpo con la alimentación es la sustancia que se encarga de producir la serotonina que controla nuestras emociones a nivel cerebral, por lo que bajos niveles de uno y de otro ocasionan que estemos con mal carácter.

Como el hecho de comer supone introducir posibles patógenos en nuestro organismo, el Sistema Nervioso Entérico se encarga de estar alerta, dando instrucciones al cerebro para que provoque un vómito si detecta sustancias que pueden envenenarnos o provocando una diarrea en caso de pequeñas intoxicaciones.

Aunque siempre se ha sabido que el Sistema Nervioso Entérico es el encargado de controlar la digestión, ahora se sabe también de su importancia en nuestro bienestar físico y emocional. La comunicación entre ambos sistemas, se realiza a través del llamado nervio vago, y esa comunicación nos ayuda a percibir las amenazas y actuar en consecuencia. Además la comunicación se da en ambos sentidos.

Es importante prestar atención a los mensajes de nuestro “segundo cerebro”, de escuchar lo que nos dicen las tripas. Cuando estamos estreñidos, solemos estar con mal ánimo, bajando incluso la libido.

El motivo suele ser una baja producción de serotonina. Cuando estamos demasiado llenos o en una digestión pesada, nos encontramos mal y se nota hasta en el humor y la incapacidad de concentrarnos.

Por ejemplo cuando comemos, una sustancia que segrega el Sistema Entérico, avisa al cerebro de que ya no debe comer más porque estamos llenos. Cuando hacemos la digestión, la sangre se desvía concentrándose en el sistema digestivo por lo que no es bueno hacer tareas intelectuales.

Al igual que un alimento en mal estado puede hacer que nos entren arcadas y ganas de vomitar, en sentido inverso, una situación de estrés o de miedo, puede provocar reacciones intestinales como diarrea.

Incluso sensaciones tan placenteras como el amor, hacen que las diferentes hormonas que intervienen en el proceso cerebral, afecten al segundo cerebro, haciéndonos sentir mariposas en el estómago, esos nervios y flojera tan peculiares en la fase de enamoramiento.

CONCLUSIONES

La conexión sistema digestivo-sistema nervioso mediante el eje-intestino-cerebro es un mundo muy complejo y aun queda mucho por estudiar pero cada vez hay mas artículos que corroboran lo escrito. El sistema digestivo es parte principal a trabajar si queremos tener una salud fuerte. Del mismo modo nuestra manera de pensar y sentir juegan al mismo lado de la balanza, es decir, si quieres una salud integra tendrás que trabajar los tres si o si.

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